Integrante de la Dirección Nacional Extraordinaria del PRD México 

Es notable que nuestro país se encuentra en un constante cambio y si comenzamos a relatarlo, tal vez, podamos observar que los regímenes de gobierno no han sido muy esperanzadores, pareciera ser que este efecto le dio otra visión a la población el pasado 1 de julio de 2018.

Como mujer de izquierda creo que no sólo debemos ser una oposición responsable a lo que acontece en nuestro país, estoy convencida de que debemos ser una izquierda inteligente y progresista, que esté a la altura de lo que México necesita, que esté a la vanguardia de lo que hombres y mujeres por igual requerimos, y que también esté a la altura de la inclusión necesaria e indispensable que en conjunto abone a una cohesión social de bienestar y desarrollo.

A cuatro meses del actual gobierno hemos visto acciones lamentables contradictorias a lo que la ciudadanía creyó, en poco tiempo, sólo hemos visto incongruencias, ocurrencias, acciones inocuas y actos atípicos todos totalmente opuestos a velar por el bienestar de México.

Observamos que los precios de las gasolinas no han disminuido como se prometió en campaña, que no se tiene ningún expediente, ni ninguna detención a la supuesta lucha contra el huachicol donde lamentablemente no hay mecanismos preventivos u operativos que, como gobierno, debió emitir.

Se aprobó un Presupuesto en las Cámaras para tener el recurso centralizado, la pretensión de la revocación de mandato para que quien hoy gobierna en este país aparezca en la boleta en el 2021, consultas a modo sin mecanismo vinculatorios, la reducción del presupuesto ante la necesidad de la lucha contra el cáncer, la eliminación del seguro popular, recorte de presupuesto a estancias infantiles, en fin, en todas estas menciones no se puede observar un beneficio para el país, para las y los mexicanos.

Me llama mucho la atención que en el tema de la Guardia Nacional, cuando de manera mayoritaria se aprobó bajo un mando civil, Andrés Manuel López Obrador quiera, de manera unilateral y personal, un mando militar a modo de berrinche.

Ante esto, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), ha generado múltiples observaciones, posicionamientos y llamados en torno a sus atribuciones que es velar por la dignidad humana y vigilar el respeto a los derechos de todas y todos, siendo este uno de los organismos autónomos con mayor aportación a la sociedad en muchos aspectos en cuanto a información, asesoría y defensa de las personas, aquí cabe señalar que no es el único organismo autónomo que como no ha coincidido con la visión presidencial se busque lacerar por parte del Ejecutivo federal sin sustento aparente para hacerlo.

Pareciera ser que a organismos que no tienen coincidencia con él, los busca eliminar para crear uno a modo con una cabeza de su confianza para tener control de todo, no veo motivo para que proponga desaparecer la CNDH y crear la Defensoría del Pueblo, esos términos y tiempos de gobernar del viejo PRI ya terminaron y el presidente aún no se da cuenta que México no es un juguete personal; que las y los mexicanos hemos buscado la creación y fortalecimiento de organismos que vean por nuestra seguridad como la CNDH.

Pregunto a nuestros lectores si realmente eso es querer a México, que vean como está caminando nuestro país, si es que en verdad está avanzando.

Es momento de ser críticos, realistas y también de ser soberanos del derecho que nos asiste como mexicanos. Nuestro país es grande, merece mucho más para seguir creciendo como la participación de las y los jóvenes en búsqueda de integración y dignificación; mujeres activas en la vida política y social de nuestro país, ciudadanos responsables de querer un México mejor, es momento de aportar, proponer y construir iniciativas de acción y fortalecimiento, pero también es momento de lanzar al Ejecutivo federal la siguiente interrogante: Yo sí quiero a México ¿Y tú? …