El Cincel

En lo que constituye el primer fracaso de los programas prioritarios de la 4T, “Jóvenes construyendo el futuro” apenas alcanzó el 39% de la cobertura que tenía programada para el 2019.

Según los Lineamientos de Operación del programa, la población objetivo a atender es de 2.3 millones de jóvenes de entre 18 a 29 años que no estudian y no trabajan al momento de su incorporación en el mismo, quienes obtendrán una beca mensual de 3 mil 600 pesos durante un año, siendo preciso que laboren como aprendices una jornada de 5 a 8 horas diarias por cinco días a la semana.

De acuerdo a la proyección del Consejo Nacional de Población (CONAPO), que se basa en el Censo de Población de 2010 y en el Conteo de 2015, la población en el rango de edad mencionado es de 21.4 millones de personas, de las cuales 4.7 millones, el 22% no estudia ni trabaja y son conocidos coloquialmente como ninis. La pretensión del programa fue abarcar a poco menos de la mitad de losjóvenes en esa condición, como ya se dijo, 2.3 millones de becarios-aprendices.

Sin embargo, desde agosto del año pasado, cuando se inició el Censo del Bienestar levantado por los Servidores de la Nación, que incluía este programa, comenzaron a trascender quejas por la forma de inscribir a los beneficiarios, sujeta a la discrecionalidad de los coordinadores regionales y estatales de aquellos, presentándose también casos de simulación y de malos manejos de las becas.

Hubo quejas por los efectos nocivos del programa que no se consideraron en su momento: algunas empresas o empleadores incorporados como tutores despidieron a sus trabajadores fijos, a quienes pagaban un salario normal y prestaciones, para recibir a los aprendices pagados con la beca gubernamental, lo que les representó un ahorro en su gasto corriente.

El programa representa el 94.2% del presupuesto de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social en 2019. Según el reporte de dicha Secretaría, a 7 meses y medio de operación, se llegó a la cifra de 900 mil becarios y en ese momento se cerró por este año, por lo que la cobertura del mismo se limitó al 39% de la población objetivo que se había propuesto.

Ahora bien, además de las quejas ya referidas y la limitada cobertura nacional alcanzada por el programa, surgen suspicacias al revisarse la cobertura alcanzada en cada entidad federativa. Si se considera en cada estado un porcentaje de población objetivo similar a la nacional y se le compara con el número de becarios reportado por la STPS, resulta que Tabasco, Chiapas y Campeche destacan como las entidades con más beneficiarios, alcanzando una cobertura de 222%, 119% y 113%, respectivamente. 

Tal éxito no se compadece de los estados de Coahuila Sonora y Guanajuato, con el 9% de cobertura cada uno, mucho menos de los industriosos Nuevo León y Baja California, con apenas el 5 y el 4%, respectivamente.

Hace falta que la ciudadanía y una diputación atenta a la labor gubernamental demanden a las autoridades encargadas una explicación acerca de este fracaso. Los recursos públicos de que dispone el gobierno para los programas sociales no son dádivas otorgadas a placer o a conveniencia, son recursos públicos que ameritan una administración institucional, imparcial, honesta y eficaz para cumplir con los objetivos planteados.

Cincelada: En caso de que se aprobase la iniciativapara eliminar la rotación partidista de la Mesa Directiva de la Cámara, tal reforma se podrá aplicar hasta la siguiente Legislatura, pues ninguna ley puede ser retroactiva.