octubre 13, 2019 8:57 am

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MORENA lacera la democracia, ahora golpea al Poder Judicial

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 En nuestro país la ola democratizadora que comenzó en los años ochenta y noventa, que trajo consigo importantes cambios institucionales, legales y culturales en nuestra sociedad, es conocida y reconocida principalmente por abrir el sistema de partidos, en donde lentamente el partido hegemónico tuvo que ceder paso a la conformación de otras opciones políticas para los electores. 

Otros cambios, se reflejaron en la autoridad electoral, que permitieron la creación de un instituto cada vez más ciudadano y autónomo, logrando que los actores que competían no fueran juez y parte dentro del proceso electoral. Este y otros procesos permitieron ir construyendo un sistema más democrático en nuestro país. 

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Otro proceso menos llamativo, pero igualmente importante, fueron las reformas al sistema judicial de los años 1987 y 1994, las cuales permitieron desvincular en alguna medida las decisiones judiciales de la política, a pesar de que, este proceso aún en nuestros días sigue siendo álgido, pues no ha existido la voluntad política de otorgar una verdadera y plena autonomía judicial. 

Autonomía que hace más falta que nunca, puesto que, con la desconfianza creciendo en la clase política; un fuerte y consolidado poder judicial se convierte en un factor de equilibrio para la gobernabilidad democrática. Aunque éste sea un equilibrio tenso, ya que siempre ha existido y existirá una relación simbiótica y dicotómica, entre derecho y política. 

Esta conflictiva relación se materializa en cada decisión que toman los juzgadores, puesto que cada resolución que emite la autoridad jurisdiccional debería de responder única y exclusivamente a la interpretación de los hechos, la causa, y el derecho aplicable al caso concreto; por el contrario, en la realidad existen interferencias y presiones de las partes involucradas, como del gobierno, de las legislaturas, de los medios de comunicación, ONG´s, y la opinión pública. En suma dentro de cada decisión del poder judicial existe, en menor o mayor medida, la injerencia de poderes fácticos. 

Esta injerencia no es pública y se oculta muy bien de oficina a oficina, sin embargo, en palabras de los mismos juzgadores responde al nombre de política judicial, la cual no sólo tiene aplicativos del exterior hacía el interior del poder judicial, sino que ésta tiene una vertiente interna. 

Ésta política internamente reproduce en el interior los vicios y afecta la independencia de toda la estructura, con una cierta facilidad, debido a que en todas las instancias, las personas que han logrado consolidarse dentro de la estructura jurídica burocrática, buscan su preservación en el sistema, y hacen muy poco por cuestionar las directrices que llegan a ellos desde la Corte. 

De ésta manera la SCJN, se consolida como un soberano absoluto dentro de su propia estructura. Puesto que existe una fuerte capacidad de control de la corte sobre las instancias inferiores, y por el contrario una escasa capacidad de éstas, para actuar como contrapesos

Otro factor que se debe considerar es el control de la carrera judicial, que se da desde la Corte, en particular en la fuerte influencia de ésta sobre los procesos de designación y remoción de jueces y funcionarios, la cual permite un gran control sobre toda la estructura. Pero aquí no acaba la influencia de la corte en el sistema, puesto que, la obligatoriedad de las jurisprudencias es otra forma en que se acotan a las instancias inferiores, limitando las opciones del juzgador y dirigiendo su razonamiento. 

Para terminar, si consideramos que la independencia judicial no es en sí un fin, sino un medio para consolidar la democracia, podemos decir que todos los fenómenos que suceden en el poder judicial afectan directamente a la democracia mexicana y ralentizan nuestro desarrollo. Dicho lo anterior, retoma importancia la salida de uno de los ministros de la corte, puesto que la redistribución de poder en las grandes esferas jurídicas, ha sido alterado y con ello la forma en que la política judicial afectará sus sentencias. 

Casos emblemáticos como el aeropuerto de Santa Lucía, esperarán impacientes el nombramiento de un nuevo ministro o ministra para ser resueltos, en definitiva, en este proceso, sin duda el actual gobierno buscará que, en esta nueva conformación de poder dentro de la Corte, no exista oposición al régimen que se forma desde las trincheras de Morena

Ante lo cual todas las fuerzas políticas debemos estar en alerta, ya que es de suma importancia, supervisar el procedimiento de selección del nuevo integrante, a fin de garantizar un personaje autónomo para la sustitución de Medida Mora, o de lo contrario debemos prepararnos para un golpe más, al ya lacerado, estado de derecho y a la democracia mexicana. 

*Presidente del IX Consejo Nacional del PRD 

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