Galería diversa

Los estigmas y la discriminación que viven las personas de la diversidad sexual en los países de Centroamérica, provoca que cientos de mujeres trans, hombres gays y mujeres lesbianas, opten por huir de sus países y emprendan la travesía por todo México para alcanzar el sueño americano, enfrentándose a un reto de vida, que en algunos casos, la vida misma ha sido el precio de la libertad. 

Las historias de cientos de ellos y ellas tienen un común denominador: peligra su vida en sus países debido a su orientación sexual, y como resultado de ello, son altamente vulnerables a ser víctimas de la violencia criminal. 

Esta característica les hace acreedores a que tanto México como Estados Unidos les faciliten los trámites para obtener el estatus de refugiados y poner a su disposición todas las garantías internacionales que tienen con base en los tratados que en la materia han signado ambos países. 

No obstante, tanto México como Estados Unidos han sido insensibles ante el aumento exponencial de solicitudes de refugio político por orientación sexual y niegan sistemáticamente la gran mayoría de las ocasiones dichas peticiones argumentando, entre otros motivos, que las solicitudes no se sustentan porque lo que motiva a las personas para migrar de sus países de origen es económico y no el riesgo a perder la vida, pues hay jueces en los dos países que aducen la existencia de leyes en sus países que protegen los derechos humanos y han firmado convenios internacionales donde se respeta, entre otros sectores, a la diversidad sexual. 

En la realidad, los miles de migrantes LGBT+ provenientes principalmente de Guatemala, El Salvador y Honduras, llevan consigo la experiencia humana de la violencia social, la discriminación en instituciones públicas, el desprecio familiar, la expulsión de sus iglesias, el acoso cotidiano del crimen organizado que azora particularmente a quienes de por si ya son vulnerables, además de no tener alternativas de desarrollo laboral, profesional y económico. 

En conversaciones con activistas de Chiapas y Quintana Roo sobre la cada vez más notable llegada de personas LGBT+ a esos estados fronterizos, explicaron a quien esto escribe que migrantes LGBT+ llegan a territorio nacional con la esperanza de que se les trate dignamente, se les reconozcan sus derechos y se les brinde el apoyo que como migrantes merecen.

Lo que sucede con frecuencia, relatan, es que este tipo de migrantes tienen un grado mayor de vulnerabilidad ya que son presas fáciles de los agentes de inmigración que se ensañan con ellas y ellos, les roban lo poco que traen o los entregan a las mafias criminales para que extorsionen a sus familiares a la distancia. Muchas veces a pesar del pago de los rescates, las chicas trans, particularmente, son desaparecidas o vendidas a bandas criminales de trata en los estados circunvecinos. 

Naciones Unidas ha llevado a cabo estudios sobre el aumento de solicitudes de refugio político por parte de personas LGBT+ en México y ha detectado que de 2013 a la fecha se ha incrementado exponencialmente, ello, argumenta, se debe a los altos índices de violencia y descomposición social de los países centroamericanos donde las personas entre más vulnerables son, optan por migrar a donde puedan vivir sin que su vida esté amenazada. 

El año pasado, en la gran caravana migrante que llegó a México proveniente del sur del continente se anunció la llegada de un grupo de migrantes de la diversidad sexual. A su llegada relataron que los motivos de unirse como grupo específico responde al autocuidado ya que es bien sabido que entre los mismos migrantes viven acoso sexual, violencia machista y homofóbica, además de discriminación de las mujeres que van con hijos, y una vez que llegan a albergues son rechazados por monjas, sacerdotes y activistas, que privilegian apoyar a infantes, jóvenes y jefes de familia.

Esta arista de la discriminación en México motivó en 2017 a la Fundación Arcoíris para elaborar la Guía para personas migrantes LGBTI, una herramienta sobre los derechos que tienen al llegar a la capital del país, en donde además se ha fincado, hasta antes del 2018, una infraestructura institucional de apoyo a migrantes de la diversidad sexual. 

En el río revuelto que está ocasionando este gobierno con decisiones sin diagnósticos y como resultado de ocurrencias tomadas al vapor, el sector migrante de la diversidad sexual enfrentará mayores retos al llegar a México. En tanto, el activismo mexicano comprometido con dicho sector, tendrán que enfrentar con mucha voluntad y convicción el apoyo solidario a esos hombres y mujeres LGBT+, entre ellos púberes y adolescentes, que huyen de sus países y claman por su vida por razones humanitarias.