Por Fernando González Treviño

Médico y Psicoterapeuta Gestalt

Había pensado que en esta primera emisión de la columna Horizontes Emocionales a la que amablemente me han invitado a participar por parte de Big Bang México, escribiría una colaboración para introducir la participación de las psicoterapias para la resolución de problemas prácticos en la vida. En realidad, este proyecto me ha llenado de felicidad y entusiasmo. Sin embargo, en estas fechas, una noticia embargó de pesar mi pensamiento.

Así que, amigos lectores, decidí empezar a escribir esta primera columna para asentar un hecho devastador. Muchos nos encontramos inmersos en las redes sociales que, a pesar de ser un medio de contacto inmediato con el entorno, también puede ser un semillero de problemas emocionales. Como muchos de ustedes seguramente han tenido noticia, son ya de alarma entre los que nos dedicamos a la salud mental.

Me permitiré ponerlos en antecedentes. Hace algunos días y para ser más precisos, en el mes de marzo, se celebró el día de la mujer. Ese día fueron múltiples los pronunciamientos a favor de los derechos, de los logros y de la participación del género en numerosas agendas del país.

En las redes sociales que yo frecuento, aleatoriamente, se publicó un artículo en el cual se hablaba de casos de abusos físicos y emocionales hacia los hombres. Deseo insistir en que resultó aleatorio, sin que fuera en demerito del día que se celebraba.

Debo además hacer la aclaración que, a pesar de estar inmerso en temas de desarrollo humano y crecimiento personal, no poseo actualmente todo el conocimiento sobre género y equidad que se encuentra muy fuertemente apoyado por movimientos feministas de toda índole. Sin embargo, mi trabajo consiste en dar apoyo y acompañamiento a personas que en su día a día sufren cualquier tipo de evento adverso que pone en riesgo su bienestar físico y emocional.

En los comentarios, no se dejaron de tocar temas conspiracionales en los que se argumentaba la mala fe de desvirtuar la celebración del día de la mujer. Muchas de las opiniones a mi parecer, manifestaban una conducta agresiva y tendenciosa, pretendiendo castigar tanto a los editores como a los escritores de dicho artículo.

La violencia, injusticia y falta de equidad en grupos vulnerables resulta ser un problema, sin lugar a dudas, de actualidad y con resoluciones poco visibles. Más no necesariamente tenemos que pertenecer a estos grupos vulnerados para también ser víctimas de estas circunstancias. Lamentablemente, algunas personas deciden usar este tipo de argumentaciones para dar a conocer algunos tipos de abuso y vejaciones, escondiéndose en el anonimato y usando medios masivos, como las redes sociales, para hacer acusaciones, sean verdaderas o falsas.

Iniciando este mes de abril, impacta en redes sociales el suicidio de un personaje por muchos de nosotros conocido. Armando Vega Gil, fundador y bajista de la banda musical Botellita de Jerez, se despide con una carta póstuma denunciado la injusticia de cómo a través de redes sociales, han terminado no sólo con su vida, si no con la de una familia. Gracias a una denuncia anónima, a decir del bajista y escritor, resulta ser víctima de una acusación de abuso hacia una mujer – que en su momento – tenía 13 años de edad.

Emitir opiniones a favor y en contra resulta confrontante y de mucha responsabilidad. Conocer la verdad y reconocer una trampa requiere de criterio y experiencia.  Sin embargo, puedo reconocer el dolor y la injusticia que queda en la sociedad, como legado, este hecho.

La polarización de la sociedad que busca beneficios y obtención de derechos, está librando una batalla épica, en la cual se pierden de vista la emociones y los sentimientos de las personas afectadas.

La cuestión a reflexionar radica en que, a pesar de no ser cercanos a este tipo de hechos, de no estar involucrados en actos violentos, ya sea como perpetradores o víctimas, deja a la sociedad a la deriva de emociones negativas como la injusticia y la falta de equidad.

El acto realizado por este personaje, deja trunca a una familia, un futuro y un legado de trabajo a favor de personas que eran apoyadas a través de su labor. En el caso de la víctima – en caso de que sea real – deja en claro que el abordaje fue equivocado por realizarse por los medios inadecuados; y dejando un ejemplo de injusticia e inequidad.

Te agradezco, amable lector, la oportunidad que me das de llegar a ti para intentar dar voz a lo que, en mi acotada opinión, es el sentimiento de los que somos espectadores de vida.

También agradeceré tus comentarios y opiniones en el correo electrónico: fernando.gonzalezt@horizonteabierto.com.mx