octubre 13, 2019 10:05 am

Header global Desktop

Fundamentalismo, laicidad y señales de radio y TV

-

- Publicidad -

De no ocurrir algo imprevisto, pronto los grupos fundamentalistas estarán en radio y televisión abierta promoviendo sus valores morales, sus preceptos religiosos, así como sus prejuicios en torno a la sexualidad, además, desde el espectro radioeléctrico concesionado –en teoría propiedad de todas y todos los mexicanos-, definirán lo que es bueno y lo que es malo tanto a nivel privado como público.

De hecho, no es difícil adivinar que irán en contra de las políticas públicas que garantizan el libre albedrío y las leyes que salvaguardan el derecho a decidir de hombres y mujeres en temas como el amor, las familias, la educación laica, la sexualidad, la salud sexual o el uso recreativo de drogas blandas, entre otras libertades.

- Publicidad -

Es decir, el regalo del presidente López Obrador a esos grupos –que seguramente le retribuirán votos en futuras elecciones-, irá en detrimento de los derechos sexuales y reproductivos, del matrimonio civil igualitario, del derecho a una muerte digna, al uso médico y recreativo de drogas blandas, entre otras.

La decisión del mandatario de otorgar a las iglesias acceso a señales de radio y televisión violenta las leyes que salvaguardan la laicidad del Estado mexicano. Es un hecho inédito, algo que ni siquiera los presidentes emanados del conservador Partido Acción Nacional se atrevieron a hacer, y totalmente contraria a la visión de izquierda que defiende la separación del Estado y las iglesias.

El presidente atenta contra los avances libertarios y apuesta por el voto irreflexivo de sectores fácilmente manipulables en detrimento de los derechos ganados conjuntamente por el activismo social y la izquierda representada por un sector político liberal que ha estado presente en espacios políticos en los últimos 30 años. 

Sería osado aseverar que los 30 millones de votantes que en 2018 sufragaron a favor de López Obrador lo hicieron para revertir las luchas sociales, políticas e ideológicas que permitieron en los últimos 150 años la construcción de un Estado mexicano laico y no confesional.

La sociedad civil organizada que recientemente celebró la despenalización del aborto y el reconocimiento del matrimonio civil igualitario en Oaxaca, ¿le seguirá otorgando su voto de confianza aun cuando vulnere luchas sociales y logros legislativos?

El conservadurismo de López Obrador está causando grandes retrocesos en temas en los que, desde el Poder Legislativo y desde las políticas públicas, se habían registrado avances notables en varias entidades del país en las últimas décadas.

Hoy, al abrir espacios políticos a grupos religiosos fundamentalistas, el presidente traiciona a buena parte de su electorado, sobre todo al que proviene de una izquierda libertaria y progresista, que confundido e incapaz de reaccionar, sólo observa la cercanía y alianzas de López Obrador con grupos fundamentalistas y ultraconservadores,  y de pilón estigmatiza a la Sociedad Civil que luchó por años en temas liberales, que le dieron su apoyo y hoy sólo reciben de él desprecio y discriminación al nombrarlas “de derecha”. 

Es necesario que reaccionen y exijan que el presidente no siga violando el Estado laico y  cierren filas en favor de la democracia y de las libertades ganadas.

En su conferencia de prensa del pasado 27 de septiembre, el mandatario aseveró que lleva buenas relaciones con todas las iglesias, y reiteró que lo que necesita el país no es únicamente el bienestar material, sino también el del alma. 

Tampoco se debe olvidar que en marzo pasado, funcionarios de la Subsecretaría de Desarrollo Democrático, Participación Social y Asuntos Religiosos, encabezada por Daniela Álvarez, iniciaron reuniones oficiales con jerarcas de distintas iglesias a las que invitaron a participar en mesas sectoriales de trabajo para incorporar sus opiniones en el Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024.

En este sentido, es preciso reflexionar sobre cómo se ha dado la intromisión de grupos fundamentalistas en gobiernos democráticos en los últimos tiempos, que han infectado de odio conservador a las instituciones públicas y los congresos, revirtiendo logros sociales y políticos en favor de sectores excluidos y discriminados e imponiendo una moral social conservadora. 

Me permito concluir esta reflexión citando al activista Francisco Javier Lagunes, profundo conocedor de las distintas jerarquías religiosas existentes en el país, quien considera que “meter a fanáticos autoritarios y corruptos a dizque impulsar la moral pública, es un asunto de poder político, no de moral. Los fundamentalistas evangelistas son quienes impulsan a Jair Bolsonaro (en Brasil) y a Donald Trump (en Estados Unidos). Hoy (en México) entran de la mano de López Obrador, pero tienen sus propios intereses y cuando les convenga le cambiarán bandera”.

@antoniomedina41

- Publicidad -
Antonio Medina
Antonio Medinahttp://www.antoniomedina.com.mx
Licenciado y Maestro en Comunicación. Activista por la diversidad sexual, derechos humanos y la lucha contra el sida.

Pre footer global

- Publicidad -

Cuadrado