El Cincel

Grita enojado, manotea, reclama respeto, acusa que quienes lo interpelan son provocadores enviados, aunque no dice por quién. El video lo muestra rodeado de personas que protestan con pancartas elaboradas con crayolas, afuera de un hotel de Ciudad Valles, San Luis Potosí. Al presidente se le observa solo, apenas acompañado por un par de sus agentes de seguridad vestidos de civil que, intranquilos, se limitan a observar los acontecimientos.

Paradójicamente, la escena ilustra el presidencialismo exacerbado que practica el titular del Poder Ejecutivo. Con 30 millones de votos de respaldo en las elecciones presidenciales del año pasado, que indefectiblemente se alejan cada vez más en el tiempo, con la mayoría parlamentaria en ambas cámaras del Congreso de la Unión, con un creciente número de gubernaturas y alcaldías ganadas por su partido, altos niveles de popularidad y con todo el aparato del poder a su servicio, López Obrador se vio orillado a enfrentar personalmente los reclamos de los vecinos de esa ciudad, también conocida como la Puerta Grande de la Huasteca potosina.

Proclive a la concentración del poder en su persona, tanto por su convicción presidencialista como por la desconfianza que tiene incluso respecto de los integrantes y la estructura de su propio gobierno, tal parece que el presidente anda de gira en solitario. En el episodio potosino brillaron por su ausencia algunos funcionarios que debieron intervenir en forma preventiva y, en todo caso, encauzar el descontento para evitar el roce que ocurrió.

El recién expedido Reglamento Interior de la Secretaría de Gobernación dice que corresponde a la Unidad de Gobierno la conducción de las relaciones del Poder Ejecutivo Federal con las autoridades de los gobiernos de las entidades federativas y de los municipiosRogelio Cepeda Cervantes es el titular de esta dependencia, un ex funcionario de la UNAM que es inexperto tanto en la política como en la administración pública. Tampoco tiene experiencia su superior jerárquico, el Subsecretario de Gobierno Ricardo Peralta, quien además de empresario era un columnista poco conocido. A la inexperiencia se suma la indolencia pues, lejos de actuar con previsión y coordinarse con las autoridades locales para evitar que los conflictos sociales en curso le estallaran en la cara al presidente, lo que aconteció indica que estos altos funcionarios federales se enteraron del suceso a través de las redes sociales y los reportes periodísticos. Ocurrió lo mismo con el delegado estatal de la Secretaría de Gobernación, Jorge Daniel Hernández Delgadillo, quien ocupa el cargo desde el sexenio anterior y fue ratificado por la titular de esa secretaría a consecuencia de la alianza política de Morena con el gobernador priista Juan Manuel Carreras.

No apareció en la escena el superdelegado de AMLO en San Luis Potosí, Gabino Morales. Sancionada su misoginia por el propio partido en el que milita y abucheado más que el gobernador priista en los eventos masivos, éste funcionario solo asoma públicamente en compañía del presidente, pues es éste quien lo defiende a capa y espada, acallando personalmente los coros de repudio proferidos por las bases de la 4T potosina. 

Igual se abstuvo de hacer acto de presencia Teresa Pérez Granado quien, con un sueldo de más de 73 mil pesos mensuales, fue contratada por el superdelegado como Coordinadora Regional de Programas para el Desarrollo en la llamada Zona Huasteca. Además de coordinar a los 90 servidores de la nación de esa región, esta funcionaria controla la ejecución de todo tipo de programas públicos en los municipios que laconforman, aunque para ello no exista fundamento legal alguno. De la misma manera, está encargada de la relación del gobierno federal con los gobiernos municipales de esa demarcación regional, que es coincidente con el Distrito IV Federal que tiene cabecera en Ciudad Valles. Con tan grandes poderes, la coordinadora omitió detectar, atender y gestionar la solución de los conflictos que transcurrían desde meses atrás en la localidad.

Los manifestantes eran los trabajadores de la Dirección del Agua Potable y Alcantarillado del ayuntamiento, que llevan 9 meses en huelga, además de vecinos inconformes que reclaman haber sido excluidos indebidamente del Censo para el Bienestar. Cansados de que sus reclamos sean ignorados por las autoridades, tanto los huelguistas como los beneficiarios excluidos vieron en la visita del presidente la oportunidad de hacer sentir su descontento y de reclamar solución a sus demandas.

Apenas el 1 de abril se había develado un busto de López Obrador frente al palacio municipal de Ciudad Valles pero, en esta ocasión, confrontado, sin que los funcionarios responsables ofrecieran una solución a los reclamantes, ayuno de toda operación política para la mitigación de conflictos, el presidente maltrató a quienes manifestaron ante él su inconformidad. Los llamó provocadores, versión en la que insistió a la mañana siguiente en una más de sus conferencias matutinas. 

Contrario a lo que dicen sus fans, que presumen la anécdota como ocasión en la que mostró su valentía y determinación, al presidente más presidencialista se le vio solo, desnudo su discurso de la aureola popular y carente de un equipo de trabajo que responda por él y por su proyecto.