Diputada Federal por el Estado de México, PRD. 

Como ha ocurrido todos los años desde 1996, el próximo 7 de abril dará inicio el horario de verano, acción que se realiza bajo el supuesto de que permite aprovechar más la luz del día para la realización de actividades, lo que permite un ahorro importante de energía.

De acuerdo a David Prerau, autor del libro “Aprovechar la luz del día: la curiosa y contenciosa historia del horario de verano”, fue Benjamín Franklin el primero que consideró aprovechar que amanecía antes en verano para así ahorrar aceite de las lámparas en la noche.

En México, el horario de verano se aplicó en algunos estados durante la década de los ochenta del siglo pasado pero duró poco, principalmente, porque generó un desfase con respecto a la capital del país y no fue hasta 1996 que se decidió su aplicación de manera permanente.

Como mencioné, se dice que el horario de verano ayuda a ahorrar energía, sin embargo, desde un enfoque individual dichos beneficios se encuentran fuertemente cuestionados porque los consumidores de energía no ven el ahorro ni de energía ni de recursos económicos, al contrario, muchos consumen la misma o más energía al tener que usar la luz para realizar sus actividades en la oscuridad.

La misma Secretaría de Energía confirma esta percepción al reconocer que el supuesto ahorro ha ido disminuyendo. Entre 2013 y 2016, el ahorro de energía se redujo en un 20.3% y en demanda evitada se disminuyó hasta en un 44.3%[1].

Ahora bien, reconociendo la importancia que tiene el ahorro de energía por cuestiones ambientales y económicas se pueden impulsar otras medidas en este sentido, como las Normas Oficiales Mexicanas de Eficiencia Energética, las cuales se han implementado desde 1995 y se ha reconocido como la política pública costo-beneficio más exitosa en México para el ahorro de energía[2].

Pero además del cuestionado ahorro de energía, existen otros factores que ponen en duda la efectividad y continuidad del horario de verano como lo son las implicaciones que tiene en la salud de las personas. Un estudio realizado por investigadores de la Facultad de Medicina de la UNAM señala que el horario de verano puede afectar el rendimiento fisiológico, emocional e intelectual de las personas. En los niños pequeños, por ejemplo, puede alterar sus horas de vigilia y sueño así como la necesidad de ingerir alimentos, mientras que en los adultos mayores genera periodos de insomnio que llega a confundir – e incluso llegar a generar angustia– a las personas[3].

Como vemos existen diversos para cuestionar la continuidad del horario de verano dados los efectos negativos que genera en la salud y el poco beneficio que brinda en cuanto a ahorro de energía, es por esta razón que en días pasados presenté una iniciativa que deroga diversas disposiciones de la ley del sistema de horario en los Estados Unidos Mexicanos y abroga el Decreto por el que se establece el horario estacional que se aplicará en el país.

[1] [1] EL UNIVERSAL, “El horario de verano genera cada vez menos ahorros”, 1 de abril de 2017. Disponible en: https://www.eluniversal.com.mx/articulo/cartera/economia/2017/04/1/el-horario-de-verano-genera-cada-vez-menos-ahorros
[2] ACUERDO por el que la Secretaría de Energía aprueba y publica la revisión y actualización del Programa Nacional para el Aprovechamiento Sustentable de la Energía 2014-2018. Disponible en: http://www.dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5469371&fecha=19/01/2017
[3] COLLADO-Ardón, Rolando, AGUILAR, Raúl, ÁLVAREZ-GAYOU, Juan Luis, et al, El cambio de horario y la salud. Disponible en: http://www.medigraphic.com/pdfs/facmed/un-2001/un015g.pdf