Se encuentran en curso campañas en seis entidades (Aguascalientes, Baja California, Durango, Quintana Roo, Tamaulipas y las extraordinarias de Puebla), que tendrán elecciones el 2 de junio de este año.

Con el bono de AMLO aún muy alto, Morena se presentaba como una aplanadora; pero la realidad se abre paso: sus contradicciones, y los errores, insuficiencias y falta de cumplimiento del gobierno federal, perfilan sorpresas

En Baja California ello ocurre con peculiaridad. Primero, la forma de franquicia con que opera Morena: dejó en manos de Jaime Bonilla la candidatura de Gobernador y la designación del resto de candidaturas. Un cínico proceso de “encuestas” simuladas propició la indignación de un conjunto de dirigentes fundadores y base social, que terminaron fracturando a Morena. Hoy varios de ellos son candidatos de otros partidos, y los movimientos en que estaban insertos (como Mexicali Resiste y Tecate Vive) se han deslindado y buscan cauces de participación, principalmente en el PRD. 

El PRD en proceso de renovación, definió abrir el partido a la sociedad, a sus personajes y organizaciones con las que compartimos aspiraciones democráticas, de justicia social, a favor de la seguridad y el cese de la violencia, entre otras. Me ha correspondido formar parte de la aplicación de esta línea política en Baja California; así, en primer término pudimos acordar con el Teniente Julián Leyzaola, un personaje prestigiado entre los tijuanenses, por haber disminuido drásticamente los índices de criminalidad durante su encargo como responsable de la seguridad en Tijuana y en Ciudad Juárez, Chihuahua. 

Si un fracaso exhibe el gobierno de AMLO es el de la inseguridad: su primer trimestre es el más violento de todos los tiempos. Y si una aspiración tienen los tijuanenses es vivir en paz con sus familias, salir a la calle sin temor.

Hoy por hoy Tijuana es catalogada como la ciudad más violenta del mundo. Por ello Leyzaola responde bien como candidato del PRD a Alcalde de esta ciudad, pues lo suyo no es promesa sino garantía de seguridad. 

Con ese activo, y los antecedentes de militancia y coincidencias en ideas sociales y democráticas, fue natural la operación de incorporar a Jaime Martínez Veloz -quien había impugnado el fraudulento proceso interno de Morena- como candidato a la gubernatura del estado por el PRD. Y con ello, hacer altamente competitiva la participación del sol azteca en los comicios de Baja California.

Contando Tijuana con el 52% del electorado de la entidad, estando Leyzaola arriba en las preferencias, la suma de Martínez Veloz potencia ganar el Municipio y el estado.

Es fundamental destacar el desgaste y descrédito con que el PAN y su Gobernador Kiko Vega acuden a esta elección: 3 décadas en el poder (desde que Ruffo Appel ganara el primer gobierno estatal de la oposición en 1989, y fuera reconocido por Salinas), con cada vez mayor corrupción e ineficiencia. De forma tal que la necesidad del cambio es reclamo generalizado. Los bajacalifornianos protestan contra proyectos como las desalinizadoras de Ensenada y Rosarito, y la cervecera Constellation Brands de Mexicali, que desvían recursos naturales en beneficio de los estadounidenses, producen ganancias para unos cuántos, y endeudan al estado y a las futuras generaciones. 

En esta trama, es muy conocida la coincidencia de intereses de Jaime Bonilla, candidato a gobernador por Morena, con el actual gobierno del panista Kiko Vega. Bonilla, un oscuro personaje de nacionalidad estadunidense, otrora miembro del Partido Conservador, ferviente apoyador de Donald Trump, quien ha ocultado su patrimonio millonario y ha brincado de cargo en cargo público sin ningún resultado. Y que hoy despilfarra recursos, rebasando presumiblemente el tope de campaña, y se cuelga de los programas del gobierno federal. Significa el gatopardismo, garantía de continuidad e impunidad de Kiko Vega.

El cambio lo constituye la amplia alianza política y social que el PRD articula con Martinez Veloz y Julián Leyzaola: un proyecto que atenderá en lo inmediato la seguridad pública, combatirá la corrupción y sentará las bases de la recuperación del gobierno para ponerlo al servicio de la gente.

Estamos llamando al voto útil de todos los bajacalifornianos, independientemente de su filiación partidaria. Resulta indispensable cambiar al PAN; Morena de Bonilla, sus complicidades con Kiko y con personajes del pasado priísta más corrupto, no son opción.

Es hora de Baja California con el acuerdo PRD-Leyzaola-Veloz-MAS. Pero más allá, la probable victoria de esta fórmula tendrá trascendencia nacional sin duda: se trata de posibilitar la recuperación de opciones y contrapesos democráticos, frente al autoritarismo que se enseñorea sin tapujos. Frenar la idea despótica, plenipotenciaria, centralista; estimular la participación ciudadana de personajes y sectores progresistas; demostrar que el PRD puede ser opción democrática de izquierda, vehículo para la sociedad.

Baja California es el laboratorio donde se podrá experimentar un nuevo rumbo. 

El año pasado los ciudadanos votaron por el cambio y dieron carro completo a un personaje y a un partido. En estos meses ha quedado clara la necesidad de la diversidad, de los equilibrios para la salud de la República. Bienvenida la renovación desde el norte; en democracia la competencia y la pluralidad siempre serán sanas.