El día de hoy, me gustaría iniciar con una definición de civismo:

“Comportamiento de la persona que cumple con sus deberes de ciudadano, respeta las leyes y contribuye así al funcionamiento correcto de la sociedad y al bienestar de los demás miembros de la comunidad.”

Justo eso que se menciona en la definición es lo que actualmente hace falta a aquellos que están en el poder, aquellos burócratas que no saben y no conocen lo que significa sumar al correcto funcionamiento y bienestar de la comunidad.

Algunos de ustedes se preguntarán ¿qué tiene que ver todo esto con la educación? Permítanme, les explico a continuación.

Desde el año 2002, durante el Gobierno de Vicente Fox Quesada se determinó desaparecer las asignaturas de Civismo y Ética de los planes de estudio del país. 

En el gobierno actual, el Presidente y el Secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma, han dicho, de forma constante, que un punto clave para su nueva Reforma Educativa es regresar a todos los niveles educativos justo aquello que Fox Quesada eliminó. Todo con el fin de crear ambientes armónicos y de paz que contribuyan justo a ese funcionamiento correcto de la sociedad que tanto se anhela.

Pero es muy importante recordarle algo al Secretario de Educación Pública o a nuestro legítimo Presidente de México; “el buen juez, por su casa comienza”. Antes de tomarnos el pelo sería recomendable que aquellas clases se comenzaran impartiendo a aquellos Gobernadores, Senadores, Diputados Federales, Diputados Locales, Alcaldes, Regidores, Concejales. Que no saben lo que significa el civismo.

Y muestra de ello es la Dip. Nay Salvatori que nos afirmó de forma categórica que ella NO traga de nuestros impuestos, sino de su marido. Ella, como muchos otros, deberían ser la prueba piloto de las modificaciones que AMLO desea hacer al currículo, sería justo ¿no?

Es tiempo de darle su lugar a los Docentes, de tomarlos en cuenta, escuchar sus necesidades y valorar que es lo mejor para la educación en México. No podemos seguir creando Reformas al vapor, no podemos permitir que cada sexenio se eche a la basura lo logrado y se quiera comenzar desde cero.

Necesitamos un visionario, alguien que tenga la habilidad de planear a futuro para lograr grandes cambios en nuestra sociedad, cuando se encuentre aquella persona, esas clases de Civismo tendrán ese valor e importancia que tanto se anhela.

Estamos en un momento donde la educación, los directores, los profesores, el personal de apoyo, los alumnos, los padres de familia y el resto de la comunidad educativa ya NO se merecen improvisaciones, propuestas educativas sin fundamento, golpes bajos o algún engaño más. Nos merecemos una Reforma Educativa a la altura de las necesidades actuales, una Reforma que sea adecuada, posible, reflexionada y sobre todo pensada, el resto, el tiempo lo dirá.