El movimiento feminista se ha visto desvirtualizado por el aparente “vandalismo” que existe en las marchas, aquellas manifestaciones desesperadas por exigir nuestros derechos humanos

Al parecer siempre ha sido muy preocupante que las mujeres aprovechen las manifestaciones pacificas para pintar bardas con aerosol morado, crear antimonumentos y patear puertas. Creo que existe una doble moral entre la ciudadanía y las autoridades, no recuerdo que la ciudadanía se quejara cuando grafiteaban las paredes con “fueran Peña” “nos faltan 43”, ¿Por qué las consignas feministas son tan desagradables y aterradoras? 

Recientemente vimos cómo un puño de diamantina fue arrojado, con una puntería maravillosa, a la cara de Jesús Orta, jefe de la Policía de la Ciudad de México. Medios de comunicación y ciudadanía clasificaron este acto como una provocación a las autoridades.

Los periódicos nos sorprendieron con encabezados como “ Vandalizan las oficinas de la SSC”, “Autoridades identifican a provocadores en las protestas de mujeres” “No fue una manifestación, fue una provocación”.

¿Desde cuándo exigir nuestros derechos es sinónimo de provocación? ¿Desde cuando salir a las calles a pedir justicia y seguridad es un crimen? 

Nos asusta la diamantina pero no los 10 feminicidios que suceden al día en México. Nos horrorizan las paredes pintadas pero no las violaciones sexuales a mujeres y niñas. Debería preocuparnos la indiferencia de las autoridades, los altos índices de violencia, la inexistencia de protocolos que funcionen adecuadamente. Debería aterrorizarnos que miles de mujeres salen a las calles con miedo. 

A todas las personas que creen que el feminismo “de hoy” vandaliza las causas sociales… les recuerdo que seis policías violaron a una mujer (y no es el primer caso, se han registrado por lo menos tres). 

Un puño de diamantina no es equivalente al daño ocasionado a la joven. No exigimos venganza, pedimos justicia.