El ser oposición responsable viene con el compromiso no solamente de señalar enérgicamente cuando el gobierno se equivoque, sino también el de reconocer sus aciertos y respaldar las medidas que impliquen un desarrollo social justo y equitativo. Durante décadas una de las banderas de la izquierda ha sido la de poder garantizar que toda persona que desee estudiar pueda hacerlo sin ningún impedimento, en los últimos días el gobierno federal ha dado un paso en la dirección adecuada al asegurar becas para este propósito.

La educación es un elemento transformador de la vida personal y colectiva de cualquier sociedad. El contar con mejores condiciones educativas permite tener un capital humano mejor capacitado mientras, al mismo tiempo, las personas pueden acceder a un mejor nivel de vida. El proyecto educativo mexicano durante décadas se ha enfrentado a tres grandes problemas, la falta de infraestructura, la corrupción del sindicato magisterial y la insultante desigualdad que lleva a millones de familias a tener que decidir si pueden seguir costeando que una de sus hijas o hijos pueda seguir estudiando.

Según datos del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, más de un millón de personas jóvenes dejan sus estudios en México cada año. La falta de recursos y la necesidad de comenzar a aportar a los gastos familiares ha provocado que perdamos un potencial enorme en millones de personas que pudieron haber estudiado. Es evidente que el gobierno mexicano debe apoyar a las juventudes para que puedan permanecer en la escuela si así lo desean y que sea solamente su decisión propia y no la necesidad, lo que les lleve a dejar las aulas.

Es por eso que extraña la reacción tan negativa que se tuvo al circular fotos de personas emocionadas por recibir el dinero de sus becas. Desde una superioridad inexistente que durante años ha popularizado el discurso prejuicioso que argumenta que las personas de escasos recursos no saben administrar su dinero, satanizaron a personas que tal vez sin la beca no podrían asumir el privilegio de estudiar.

No abonemos a miradas sesgadas y prejuiciosas y entendamos que la educación es un derecho para todas y todos. Las becas han sido una medida acertada para resolver tres grandes problemas que azotan a la educación, esperemos a ver qué hace el gobierno federal respecto a los otros dos.