noviembre 12, 2019 7:42 am

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Andrés Manuel atenta contra la libre prensa. Amenaza ¿Están conmigo o están contra mí?

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 La administración de AMLO se ha caracterizado ya desde varios meses por una confrontación directa con los medios de comunicación y especialmente en contra de periodistas, cuya única falta es, no comprar las mentiras y el discurso que busca implantar el presidente en la vida pública de todos los días. 

Las afrentas contra el periodismo han llegado a un punto crítico puesto que la problemática ha escalado a un nivel que no le conviene a este país. Una vez más el presidente divide, humilla y se cree el sacerdote que purifica fraccionando a los mexicanos entre buenos y malos, basado en un solo criterio, cualquiera que no esté conmigo esta contra mí. 

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El enemigo ahora no es la oposición política, el enemigo a vencer es la verdad y con ella a todos los profesionales que la buscan. Lo que sucedió el día de ayer 4 de noviembre y los días previos a este son una gran prueba para el periodismo, ya que está semana el ejecutivo federal le declaró la guerra a todo medio que no se cuadre ante el autoritarismo. 

Toda la prensa que se atreve a investigar, que se atreve a preguntar y que se atreve a exigir pruebas y cifras, es tachada como enemiga del presidente y adversarios de la 4T. Ahora ser profesional te convierte en lo que él ha denominado como “prensa fifí”, llegando al absurdo de expresar a nivel nacional, que el buen periodista es el que apoya la 4T, si no, eres un conservador. 

Disculpe señor presidente, pero en mi país y en la democracia nadie decide mi virtud por mis opiniones políticas. 

Este tipo de declaraciones pueden incentivar ataques contra periodistas e incrementa el nivel de vulnerabilidad y riesgo al que se enfrentan. Recordando que en México ser periodista, es una de las profesiones más peligrosa de ejercer. 

Por si fuera poco, las denostaciones al gremio han sido realmente humillantes, ya que los ha equiparado con perros por medio de frases como “Le muerden la mano a quien les quitó el bozal” afrenta de muy bajo nivel y la cual fue ratificada días después saliendo a decir que, a los perros si les tenía respeto. 

Otro aspecto, que se debe considerar es el informe que presentó el ejecutivo sobre las tendencias en redes sociales de los hashtags #PrensaProstituida, #PrensaSicaria y #PrensaCorrupta el cual fue presentado por Alejandro Mendoza Álvarez, titular de la Unidad de Información y Vinculación Tecnológica de la Secretaría de Seguridad y Protección 2 

Ciudadana, es decir, ¿De verdad un alto funcionario de seguridad pública debe perder su tiempo en investigaciones sobre lo que dicen en Twitter de los periodistas? Cuando éste año según cifras oficiales se convirtió en el año más violento de los últimos años. 

Para finalizar no se puede dejar de vislumbrar el ejercicio manipulador que desarrolla mañana a mañana López Obrador, el cual es todo menos un ejercicio de transparencia y rendición de cuentas. 

Lo que en realidad se hace en Palacio Nacional es un acto de vanidad, una rutina innecesaria cuya única finalidad es crear una perorata de yo soy la nota, todo lo que yo diga marca la agenda, todo lo que yo haga es superior a cualquier cosa. 

Esto no es bueno ya que un ejercicio tan repetitivo provoca, por un lado, que ya no haya nada qué preguntar y por el otro, que el presidente conteste lo que quiera, inclusive mentiras o como asociaciones civiles han demostrado: afirmaciones no verdaderas. 

Ahora bien, cabe reflexionar la lógica de las mañaneras ¿Son necesarias? ¿Contra quién está compitiendo? ¿A quién llama enemigos? Sobre todo cuando en ellas y en temas importantes el presidente con frecuencia no presenta datos suficientes, y en ocasiones sus respuestas acumulan más preguntas y confusión. 

Este tipo de ejercicios son una ofensa en contra de nuestra inteligencia, ya es tiempo de subrayar que dar conferencias diarias no es rendir cuentas y menos cuando en lugar de presentar datos verificables, rigurosos y con metodológica, presenta supuestos, opiniones y dichos. 

Para finalizar, alguien dígale al presidente que las conferencias de prensa no son campos de batalla ideológicos, no son un sermón de ética, y mucho menos son un debate, simplemente deben ser un ejercicio de comunicación, por lo que, exigimos libertad de prensa y libertad de expresión para periodistas, para la pluralidad política y para todos los mexicanos. 

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