Ahora ya se podrán dar cuenta porqué Andrés Manuel López Obrador se salió del PRD e inició una guerra de descalificación hacia el partido, y también ha hecho todo lo posible por desmantelar las fuerzas al seno del mismo.

Este es un momento en el que la sociedad y ciudadanía han tenido una prueba fehaciente de las formas de pensar y actuar de López Obrador.

El PRD padeció una constante imposición de conductas, sobre sus necedades y hierros constantes en las distintas ocasiones que fue candidato a la presidencia, teniendo como regla el enfrentamiento y la imposición de candidaturas de personajes sin la capacidad ni el perfil, recargado en su histórico discurso de ser “víctima de un sistema que buscaba  aniquilar sus aspiraciones”.

Durante más de 18 años alimentó con ese discurso la necesidad de un cambio en México; y desde ese discurso cubrió expectativas de que solo él era capaz de garantizar un “cambio” y librar a los mexicanos del neoliberalismo. 

Formó MORENA con todo tipo de personajes incluidos los de la denominada “mafia del poder”, la fama y el historial era y sigue siendo lo de menos, lo que le importa es robustecer con seguidores las filas de su partido.

Si usted revisa la historia de los dirigentes que ahora están en MORENA dará cuenta que donde no hay historia de corrupción de “ligas”, hay nexos con el crimen organizado o con lo más corrupto del sindicalismo en México; esa masa corrupta que él mismo señaló, ahora está en las filas de MORENA, con espacios en el gabinete, el Senado, la Cámara de Diputados y en los gobiernos locales de la 4T. 

Sus imposiciones le eran cada vez más difíciles en el PRD, López Obrador nunca aceptó que en el partido las decisiones se toman en democracia. Quienes deciden el rumbo, la línea y el programa seguimos siendo las y los perredistas. 

En el partido y desde la militancia se padeció cotidiana violencia política, no solo con la imposición de candidaturas sin arraigo y sin perfil, sino desde su actuar con desprecio a la problemática interna que en la mayoría de las ocasiones él mismo propiciaba.  

El PRD dejo de serle útil a AMLO, él necesitaba un partido a sus órdenes; de estricto sometimiento. No tolera disidencia ni que le contravengan sus órdenes impositivas. No busca dirigentes sino obedientes personas con una fuerte dosis de oportunismo, sobrevivencia e impunidad.

A cinco meses de estar al frente de la Presidencia, no hay un terreno, una decisión, una política pública que se pueda decir que ha sido asertiva. Después del primero de julio desplegó un ejército de “Servidores de la Nación” que en la sola connotación de “servidores” llevan la carga ideológica del sometimiento. ¿Con qué recursos operan? ¿En qué método se basan para la selección de un padrón de datos? ¿Cuál es en realidad su adoctrinamiento para lograr los objetivos del presidente? 

Desde el inicio se han soslayado, despreciado y descalificado las voces disidentes al dictado del presidente. Con la desaparición del presupuesto de los principales programas sociales, de salud pública y de desarrollo: las estancias infantiles, los refugios, el presupuesto para atención de los tipos de cánceres, la diabetes, el VIH/SIDA,  los apoyos para productores de café, los recursos para infraestructura de los municipios, la fusión de la súper secretaría, la Guardia Nacional Militarizada, el inútil combate a huachicoles, los derechos humanos a mujeres y niñas, la salud sexual y reproductiva.

Ante esta realidad y en un franco enfrentamiento con la prensa crítica, “preguntona” en una “mañanera” donde solo hay preguntas cómodas y “arregladas” para que a López Obrador le sirvan para volver con su andanada de improperios, odio y más odio. Y también desafortunadamente para amenazar a periodistas por “impudentes” en sus preguntas.

Ahora ya, afortunadamente se suman las voces de rechazo a un presidente de la violencia verbal y por inacción, el desempleo, la imposición, la simulación discursiva y el encono entre la sociedad mexicana. Las voces se han sumado a grado tal que ahora ya, hay un hashtag #AmloRenuncia, el hastío a solo seis meses de que la inacción en la administración de la 4T.

Pero ¿por qué continua la obsesión del presidente con desmantelar al PRD? En primera porque busca que México y el mundo lo perciban como la única “izquierda” mexicana, cuando sabemos por evidente que ni el presidente ni MORENA son de izquierda. Porque en el PRD que no renuncia a sus principios, se encuentran las mujeres y los hombres de la izquierda democrática y progresista, y es justamente esta izquierda a la que Andrés Manuel rechaza y no tolera . 

Y lo más importante porque es el PRD el partido político donde se encuentran quienes le pueden colocar en la evidencia de un presidente autoritario, rescoldo del modelo del presidencialismo revolucionario.

Es el PRD el partido que responderá a su papel, ahora en esta etapa de la historia moderna de México. Tal y como lo hizo desde la desaparición del Partido Comunista de México (PCM) y como busca hacerlo ahora; poner a disposición de la sociedad organizada, intelectuales, academia, historiadores y a la sociedad mexicana. Poner a disposición el registro del PRD, generaría una oportunidad para que desde ahí. Se reconstruya nuevamente una izquierda y un frente tan amplio que de cabida a todas y todos. Con una premisa univoca: salvar a México de una dictadura.