La semana pasada les platicaba sobre las diferentes herramientas que hoy en día existen para darle un sentido diferente a nuestra vida y así, de alguna manera ampliar nuestra visión para simplemente “estar bien”, y que afortunadamente tenemos mayor información al respecto para llevarlas a cabo. Utilicé como ejemplo las prácticas ancestrales de yoga y meditación.

Cuando estamos preocupados, ansiosos, etcétera, lo primero que sugiere quien está a nuestro lado es que respiremos profundo, y pareciera que “por arte de magia” todo se transforma, y sí, la respiración juega un papel muy importante cuando estamos en estas situaciones en las que nuestra mente nos tiene controlados.

Es por eso, que identificamos las prácticas de yoga o la meditación al escuchar los términos “inhala y exhala”, y es que, como les mencionaba en el párrafo anterior, la respiración, fisiológicamente hablando, ayuda a oxigenar todo el organismo transformándose en dióxido de carbono, (el cual, en grandes cantidades puede ser tóxico para nuestro cuerpo), y cuando nos encontramos en una situación de estrés, ansiedad o miedo, nuestra respiración se acorta por naturaleza, lo que quiero decir, es que los niveles de dióxido de carbono comienzan aumentar pues inhalamos poco oxígeno y desechamos poco dióxido de carbono, entonces el cuerpo comienza a tener menos del primero y más del segundo.

Luego entonces, para que esto no suceda, te comparto una técnica en la cual recordarás que el período de inhalación debe ser igual al período de exhalación, es muy simple, es hacer un conteo en el que al momento de inhalar cuantas hasta 4 tiempos, y al momento de exhalar repite esa misma cantidad de tiempos (si te es muy cómodo puedes hacerlo con 5 tiempos, ó inclusive 6 tiempos, siempre y cuando sea cómodo y no cause malestar.

Realizando esta técnica de manera continua al despertar o antes de dormir, lograrás que el ritmo de tu respiración se equilibre y poco a poco encontrarás relajación en tu cuerpo y mente, y a la par te estarás preparando para la meditación.

Nos leemos la próxima semana, inhala profundo y sonríe.